Artículo del cuaderno

El silencio de los que pagan

Entre la inflación y las redes, la clase media argentina aprende que la dignidad no se negocia, pero tampoco se defiende sola.

Artículo del autor18.05.2026

El silencio de los que pagan

En la mesa de un bar de Caballito, un hombre de unos cuarenta años mira el celular. No lo toca. Lo mira como si ahí pudiera aparecer una respuesta que no llega. Tiene el ceño fruncido y la camisa arremangada. Afuera, un cartel promete cuotas sin interés para electrodomésticos que nadie se anima a comprar. El mozo trae dos cafés y una cuenta que subió trescientos pesos desde la semana pasada. El hombre no dice nada. Paga con tarjeta y se va.

Esa escena se repite en mil lugares. La clase media argentina aprendió a callar. No porque no tenga nada que decir, sino porque la queja se volvió un lujo caro. La inflación no solo come el salario: come las palabras. Cuando todo sube, cuando el dólar baila, cuando el vecino opina que el problema es la política y el otro responde que el problema es la gente, el silencio se vuelve una coraza. Una forma de no sumar más ruido al ruido.

Las redes sociales, ese espejo roto donde todos se miran, agrandan la grieta. Polarizan hasta lo íntimo. La familia, ese viejo refugio, se convirtió en un campo de batalla donde la verdad ya no se busca: se impone. En los grupos de WhatsApp, los memes reemplazan los argumentos. Los audios se acumulan como facturas impagas. La identidad de la clase media, siempre tan orgullosa de su mérito, se resquebraja: el esfuerzo ya no alcanza, el título no garantiza nada, el trabajo digno es un recuerdo que se desvanece como el olor del café frío.

La inteligencia artificial promete soluciones. Pero resuelve lo superficial: optimiza procesos, genera textos, ordena datos. No resuelve la soledad de un padre que no sabe cómo explicarle a su hijo que estudiar ya no es garantía de nada. No resuelve la moral de una sociedad que mide el éxito en consumo y el fracaso en deuda. La deuda, esa palabra que se repite en voz baja, es el nuevo lazo social: todos deben algo, todos pagan intereses, todos esperan que el próximo mes sea distinto. Pero el próximo mes siempre es igual.

En las escuelas, la educación se debate entre la memoria y la urgencia. Los chicos aprenden datos que tal vez no usen, mientras los adultos discuten si hay que enseñar a pensar o a obedecer. El Estado, ese gran ausente o ese gran presente según el día, aparece como un personaje borroso: promete, no cumple, promete otra vez. La inseguridad no solo está en la calle: está en la certeza de que mañana puede ser peor.

Sin embargo, algo resiste. En los gestos pequeños, en los que pagan la cuenta sin quejarse, en los que llevan a los hijos al club, en los que discuten con el vecino pero después comparten el mate. La dignidad no se negocia, pero se defiende mal. La clase media argentina no es heroica ni victimista: es testaruda. Sabe que la crisis no es un accidente, sino una forma de vida. Y que el silencio, a veces, es la única manera de no perder lo que queda.

El hombre del bar de Caballito camina hacia la parada del colectivo. No mira el celular. Mira el cielo gris, el cartel de cuotas sin interés, el kiosco que cerró. Saca un billete arrugado, cuenta las monedas, sube al bondi. No dice nada. Pero en ese silencio hay una historia que ningún algoritmo puede contar.

Seguir leyendo

Artículos relacionados

El precio de la paciencia

En la Argentina de la inflación y la polarización, la clase media descubre que la paciencia ya no es una virtud sino una deuda que se paga con dignidad, mientras el Estado y el mercado disputan el relato de la crisis.

clase media inflación polarización

El ruido de las certezas

En una Argentina donde la inflación y las redes sociales fabrican certezas instantáneas, la clase media se encuentra más sola que nunca, atrapada entre la deuda de la tarjeta y la moral del like.

clase media inflación redes sociales

La grieta que no cede

La polarización argentina no es solo política: se metió en las familias, en el trabajo, en las redes sociales. Y mientras el Estado y los medios disputan el relato, la clase media busca un lugar donde la dignidad no dependa de tener razón todo el tiempo.

clase media polarización inflación
Último libro · El país que no supimos continuar · Conocelo →